¿Cómo puedo reducir las probabilidades de contagiarme? ¿Cómo sé si me contagié del virus y qué debo hacer? ¿Cuándo habrá una vacuna? Algunos consejos útiles para os tiempos del coronavirus.

El nuevo coronavirus SARS-Cov-2, que causa la enfermedad COVID-19, apareció por primera vez en China a fines de 2019 propagándose a todos los países del mundo, incluyendo Israel. Al principio, la población en China fue el epicentro de la enfermedad, pero actualmente, este epicentro se ha reubicado en Europa y Estados Unidos. Esta enfermedad se ha convertido en una pandemia con una enorme cantidad de personas contagiadas y una cifra muy elevada de víctimas mortales en todo el mundo. La buena noticia es que va aumentando el número de personas que ya se recuperaron, la mayoría de ellos tras síntomas leves.

Aún es difícil predecir la tasa general de mortalidad por causa de esta enfermedad, que afecta al sistema respiratorio de una manera parecida a la gripe. La evaluación inicial es que la tasa será alrededor del 2%. No obstante, los grupos de alto riesgo, como las personas mayores y/o aquellas con enfermedades preexistentes, sufrirán un índice de mortalidad considerablemente mayor. Por comparación, el virus SARS del año 2003 tuvo una tasa de mortalidad del 9,6%, y el brote de MERS en el año 2012 alcanzó una tasa de mortalidad del 34%, aunque afortunadamente la enfermedad fue muy poco contagiosa.

El período de incubación de SARS-CoV-2, es decir, el tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de los síntomas, es relativamente largo y difiere de una persona a otra. Los síntomas pueden presentarse ya sea en un par de días o en un par de semanas. Al parecer, durante una parte de este período de incubación, es posible que el virus ya sea contagioso, incluso antes de que la persona portadora empiece a manifestar síntomas. En comparación con otras enfermedades que afectan el sistema respiratorio, constatamos que el período de incubación suele ser de un par de días en el caso de la gripe, entre dos y diez días para los virus de tipo SARS, mientras que MERS suele tardar unos cinco días entre el contagio y la aparición de los síntomas.

La tasa de contagio o la velocidad de propagación de la enfermedad, nos indica en promedio el número de personas a las que puede contagiar un enfermo o un portador de la enfermedad. La tasa de contagio de la gripe estacional es 1,3, y la de SARS es 2. Un brote con una tasa de contagio menor a 1 es una enfermedad que desaparecerá gradualmente por sí misma. En su sesión informativa del 23 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que la tasa de contagio del COVID-19 podría ser entre 1,4 y 2,5. Otro estudio determinó que la tasa sería mucho más elevada, entre 2,24 y 3,58. En cualquier caso, se considera una enfermedad viral muy contagiosa.

 

שלושה נגיפי SARS-CoV-2 מגיחים מתוך תא, תמונת מיקרוסקופ אלקטרונים | קרדיט: NIAID-RMLAl parecer, el virus es contagioso incluso antes de que aparezcan los síntomas. Virus SARS-CoV-2 saliendo de una célula. Foto de microscopio electrónico. Crédito: NIAID-RML

¿Cómo podemos protegernos?

Hemos reunido algunos consejos prácticos que toman en cuenta el período de infección relativamente largo y la elevada tasa de contagio, a partir de los consejos de la OMS y del Ministerio de Salud de Israel.

Todavía no está del todo claro cómo se transmite el virus de una persona a otra. Lo que sí sabemos es que virus similares se transmiten por las gotas de saliva y otras pequeñas partículas expulsadas por el sistema respiratorio, por ejemplo, cuando tosemos o estornudamos. No obstante, estas partículas no permanecen en el aire. Esto significa que hay algunas medidas relativamente eficientes que cada uno de nosotros puede adoptar para reducir el riesgo de contagio.

Lávate muy bien las manos y con mucha frecuencia, usando agua y jabón, o al menos desinféctalas con alcohogel. Si tienes que estornudar o toser, hazlo en un pañuelo, en la manga o en el pliegue del codo. Si una persona con el virus tose o estornuda al aire sin cubrirse, hará que el virus se disperse por todas partes. Usar la mano para taparse la boca al estornudar o toser no es aconsejable, ya que el virus permanecerá en la mano y se transmitirá a las superficies que toquemos. Además, es importante no tocarse la nariz, la boca o los ojos si las manos limpias no están limpias; y, desde luego, hay que evitar acercarse o tocar a personas infectadas con el virus.

Asegúrate de mantenerte al día con las últimas noticias y sigue las instrucciones del Ministerio de Salud para protegerte a ti mismo y a otros de la infección.

¿Cómo sé si me contagie?

Los síntomas más comunes son fiebre, fatiga y tos seca. Algunas personas podrían sufrir dolores musculares, congestión o secreción nasal, dolor de garganta y diarrea. Aproximadamente una de cada seis personas infectadas presentará una forma más grave de la enfermedad, que incluye dificultades respiratorias. Las personas mayores, especialmente si tienen un sistema inmunológico comprometido o infecciones médicas crónicas, como hipertensión, problemas cardíacos o diabetes, también sufrirán una forma más grave de la enfermedad. Si tienes fiebre, tos y dificultad para respirar y es posible que hayas entrado en contacto con una persona enferma, quédate en casa, llama a los servicios de atención médica y sigue las indicaciones de las autoridades locales. No vayas al consultorio médico o a la sala de urgencias sin antes consultar a los servicios médicos.

En la actualidad, los criterios para la administración de la prueba de detección del nuevo coronavirus varían de un país a otro. Las pruebas se realizan en un laboratorio, usando una muestra tomada del sistema respiratorio (nariz y garganta). 

 

בדיקות מעבדה לנגיף קורונה. צילום: Sputnik / Science Photo LibraryLas pruebas de detección de la enfermedad se realizan con una muestra tomada del sistema respiratorio con un hisopo. Pruebas de laboratorio para coronavirus. Foto: Sputnik / Science Photo Library

La prueba dio positivo: ¿cuál es el tratamiento?

Por el momento, no hay ningún tratamiento específico para esta enfermedad. Los enfermos graves reciben un tratamiento de apoyo para aliviar los síntomas, mientras el cuerpo lucha contra la enfermedad. La mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera sin necesidad de tratamiento especial.

Lo primero que se hace es clasificar a los pacientes según la gravedad de sus síntomas: leves, moderados y severos. Estos últimos presentan síntomas de neumonía grave (síndrome de dificultad respiratoria aguda o SDRA). Durante el tratamiento médico se requieren múltiples medidas de precaución, incluyendo el estricto cumplimiento de las normas de higiene y de esterilización de todas las superficies tocadas por el paciente, evitar el contacto directo con sangre, esputo, mucosidad o cortes de piel del paciente, así como la esterilización total de los equipos médicos y la destrucción de los residuos.

El tratamiento de apoyo para aquellos que lo necesitan incluye oxígeno para los pacientes con dificultades respiratorias, además de seguimiento constante por parte del equipo médico y antibióticos para luchar contra las bacterias que podrían provocar neumonía o problemas respiratorios más graves. Cada 2 a 4 días, se realizan pruebas de laboratorio de muestras tomadas del sistema respiratorio y análisis de sangre para identificar las bacterias que causan neumonía, así como septicemia. Dichos pacientes, seguirán siendo sometidos a dichas pruebas hasta que se registren dos resultados negativos en pruebas administradas con un intervalo de al menos un día.

El personal médico debe estar muy atento a los síntomas de choque séptico, una situación potencialmente mortal que se desarrolla cuando la presión sanguínea baja rápidamente debido a una infección grave. Es el caso de la septicemia, una infección grave y generalizada de todo el organismo en la que los gérmenes patógenos del foco infeccioso pasan a la sangre poniendo en peligro la vida del paciente.

Por el momento, no hay ningún tratamiento específico y los tratamientos experimentales pueden realizarse únicamente en el marco de ensayos clínicos autorizados y supervisados.

Componentes del tratamiento

Tratamiento de apoyo: oxígeno para los pacientes con dificultad respiratoria, y antibióticos para atacar las bacterias que causan enfermedades.

Análisis de laboratorio: análisis de sangre y análisis de muestras del sistema respiratorio.

Frecuencia: cada 2 a 4 días. Observación atenta para identificar un posible choque séptico. Identificación temprana y tratamiento inmediato de cualquier situación que ponga en riesgo la vida del paciente y pueda causar un deterioro rápido de los órganos vitales y la muerte.

Tratamiento específico contra el virus: no hay ningún tratamiento recomendado en la actualidad. No es recomendable administrar medicamentos que no hayan sido sometidos a pruebas adecuadas o sometidos a tratamientos experimentales no supervisados.

¿Se está desarrollando una vacuna o cura?

La mayoría de las vacunas funcionan al inyectar en el cuerpo una versión debilitada o inactivada del agente patógeno del virus o bacteria, o una parte de dicho microorganismo. De esta forma, el sistema inmunológico aprende a identificar al invasor externo y desarrolla defensas contra él. Si el cuerpo posteriormente se expone al verdadero patógeno, sabrá cómo combatirlo. Numerosos centros de investigación y empresas farmacéuticas del mundo entero están tratando de desarrollar una vacuna contra SARS-CoV-2, así como medicamentos para combatirlo.

Considerando que ya conocemos el genoma del virus, partes de este se pueden usar para tratar de desarrollar una vacuna. La empresa estadounidense de biotecnología Moderna ya ha informado sobre una posible vacuna inicial, que será probada y controlada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, para que puedan empezar los ensayos clínicos en humanos. Si se determina que la vacuna es eficaz y segura, estará lista para uso aproximadamente dentro de un año, una vez que se encuentre una empresa farmacéutica que se haga cargo de la producción de la vacuna.

La empresa estadounidense Gilead anunció que está realizando otros dos ensayos clínicos de su medicamento antiviral Remdesivir© y que dichos ensayos incluirán cerca de mil pacientes en otros países también.

Otra posible vacuna podría ser fruto de la empresa israelí MIGAL, que está en pleno proceso de desarrollo. Si todo sucede como está previsto, dentro de poco podría pasar a la fase de ensayos de la vacuna.

Elinor Aviv

 

Reportaje de la CBC sobre el coronavirus que se inició en China.

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