Al aproximarse a la adolescencia, el cerebro sufre importantes cambios estructurales y hormonales. Estudios recientes explican la biología de los adolescentes en formas que anteriormente estaban confinadas a la psicología.

En muchas familias, la pubertad llega sin previo aviso: de repente, los y las jóvenes dejan de escuchar a sus "viejos padres" y responden solo a sus amigos. Más aún, los niños y las niñas de esta edad a menudo también muestran estallidos de energía que resultan en tensión dentro de la familia.

Un buen ejemplo de tal comportamiento aparece en nuestros textos antiguos: Roboam, el hijo del rey Salomón, subió al trono a temprana edad y durante la ceremonia de unción, sus súbditos le pidieron reducir su carga impositiva a cambio de su lealtad. El rey Roboam no escuchó a sus moderados ancianos, sino que escuchó a sus jóvenes camaradas: "Y los jóvenes que habían crecido con él le hablaron" (Reyes 1-12-10). Estos amigos le aconsejaron que respondiera: "Mi padre les castigó con látigos, pero yo les castigaré con escorpiones".  El resultado de su agresiva política fue una rebelión liderada por Jeroboam, el saqueo del templo por el Rey de Egipto y eventualmente una división del reino.

Madurez emocional y racional

La capacidad de evaluación racional de los niños de 15 años no es diferente de la de los adultos. Numerosos estudios han demostrado que saben cómo analizar el grado de riesgo en diversas situaciones de manera similar a la de los adultos. Sin embargo, como le sucedió a Roboam, su inteligencia emocional hace que los adolescentes asuman más riesgos, sean más agresivos y descarten la opinión de sus "ancianos" sin "contar hasta diez" antes de tomar una decisión. En experimentos sociales se ha visto a los adolescentes asumir aún más riesgos cuando sus pares estaban mirando.

Hasta finales del siglo pasado, se pensaba que el tejido cerebral se desarrolla únicamente durante la infancia, y desde entonces queda fijo. En los últimos años, se descubrió que el cerebro también sufre cambios importantes durante la pubertad. Los cambios ocurren en diferentes áreas y los niveles de actividad en ciertas partes del cerebro explican directamente los cambios de comportamiento que observamos. Entonces, ¿cuál es la diferencia en el cerebro de un adolescente en comparación con un adulto? La respuesta se puede dividir en dos aspectos: la estructura del cerebro, incluido su cableado interno, y las hormonas que afectan la actividad cerebral.

El cerebro adolescente

El cerebro sufre cambios tremendos desde el comienzo de la adolescencia hasta poco más de los veinte años. Los cambios en el tejido cerebral se concentran dentro de la llamada "materia gris", es decir, la región que contiene los cuerpos de las células nerviosas; a diferencia de la materia blanca que contiene fibras nerviosas o (axones).

La cantidad de materia gris en la corteza prefrontal, que es responsable de los actos de voluntad, el pensamiento creativo, el manejo y la elaboración de estrategias, alcanza su punto máximo en las niñas a los 11 a 12 años y en los niños a los 13 años. Después de esto, y durante la adolescencia, la cantidad de materia gris en esta región se reduce significativamente con la desaparición de más de un tercio de las conexiones entre las neuronas (sinapsis). Debe verse como una poda bienvenida que calibra el sistema junto con el engrosamiento de la cubierta aislante de las células nerviosas (mielina), lo cual da como resultado una mayor precisión de la comunicación interneuronal.

En una serie de imágenes de resonancia magnética (MRI) en un grupo de sujetos de 4 a 21 años, se mostró que los cambios en la materia gris eran graduales: dentro de la corteza prefrontal, las áreas que son comunes a muchos otros animales se desarrollan primero, mientras que las regiones que están más avanzadas en términos evolutivos, es decir, que se encuentran solo en monos y humanos, se desarrollan relativamente tarde, al llegar a la pubertad. Los estudios también muestran que el entorno juega un papel importante en determinar qué conexiones interneuronales desaparecen (se podan) y cuáles permanecen. Por lo tanto, la adolescencia es un momento en el que el entorno de aprendizaje es especialmente importante como herramienta para moldear el cerebro hacia la vida adulta.

Según algunas teorías, problemas en la cantidad de materia gris y la formación de mielinización, junto con una alta sensibilidad a los cambios en la cantidad de hormonas sexuales, pueden contribuir a enfermedades mentales graves tales como la esquizofrenia, la cual generalmente comienza a manifestarse durante la adolescencia.

La corteza prefrontal también está conectada al centro de placer del cerebro. Los cambios en estas áreas están vinculados a causar que los adolescentes, así como otros animales "adolescentes" (por ejemplo, ratas de laboratorio), se vuelvan fácilmente adictos a la nicotina y a otras drogas, en comparación con sus contrapartes adultas. Esto también está relacionado con el hecho de que los adolescentes reaccionan con mayor fuerza a las nuevas experiencias, como lo demuestran los experimentos con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).

La química de la adolescencia

A nivel hormonal, el cerebro adolescente sufre procesos únicos debido a cambios importantes en los niveles de la hormona del crecimiento, hormonas sexuales y hormonas secretadas por la glándula suprarrenal: adrenalina y cortisona. Esta glándula se comunica con el hipotálamo y la glándula pituitaria que se encuentra debajo de éste, y es responsable de la liberación y activación de muchas hormonas, incluidas las hormonas sexuales. La adrenalina y el cortisol son responsables de la respuesta al estrés del cuerpo, y los cambios en su nivel afectan nuestra capacidad para lidiar con el estrés.

Los cambios hormonales que ocurren durante la pubertad son trascendentales. Por ejemplo, el nivel de la hormona sexual masculina, la testosterona, y la hormona sexual femenina, el estrógeno, aumenta en un factor de más de diez. Las hormonas sexuales también afectan el neurotransmisor serotonina, el cual desempeña un papel importante en el control del estado de ánimo y el nivel de excitación sexual.

Incluso los niveles de la hormona melatonina, que regula el ciclo diurno y nocturno, experimentan cambios importantes durante la adolescencia, y como resultado de ello muchos adolescentes tienen dificultades para conciliar el sueño en la noche o para despertarse temprano en la mañana. Igualmente importante, las hormonas sexuales afectan el neurotransmisor dopamina, formando un circuito que interactúa estrechamente con consecuencias conductuales.

La dopamina, que es liberada de los tejidos cerebrales y de la glándula suprarrenal, es responsable de una variedad de funciones que incluyen la percepción, el aprendizaje, el pensamiento superior, la autorregulación y la atención. La cantidad de receptores de dopamina en la corteza cerebral aumenta significativamente durante la adolescencia, lo que resulta en una mayor capacidad para captar la señal que esta hormona está tratando de enviar. En contraste, los receptores en otras partes del cerebro ya en la infancia alcanzan su capacidad total. Este fenómeno podría explicar la impulsividad y la búsqueda del placer sin procesamiento racional, lo que es característico de la adolescencia.

Cambios masivos

Numerosos estudios demuestran que muchos cambios de la adolescencia están relacionados con modificaciones a gran escala en el cerebro. Estas modificaciones incluyen el volumen de diferentes tejidos cerebrales, la cantidad de receptores hormonales, el tipo de conexiones que se forman entre los tejidos cerebrales y el impacto de los fuertes cambios hormonales que ocurren durante estos años. Algunos de estos cambios son graduales, mientras que otros ocurren a pasos agigantados.

Los cambios cerebrales durante la adolescencia aparecen de manera diferente para cada individuo y son más importantes que la edad cronológica exacta. Saber que el cerebro se desarrolla de manera tan importante no solo durante el embarazo y la infancia, sino también hasta el comienzo de la tercera década de la vida, nos llama a comprender mejor los fenómenos de la pubertad. Durante cualquier arrebato de un adolescente, o incluso la falta de respeto por la opinión de los demás, es importante tener en cuenta que si tomamos una muestra de saliva y examinamos los cambios en la cantidad de hormonas, éstos pueden explicar unos cuantos desafíos del crecimiento. Del mismo modo que estamos encantados cuando un bebé sale del útero y llora al abrir los pulmones para inhalar por primera vez, también debemos aceptar que muchos comportamientos de los adolescentes son una parte normal de su desarrollo cerebral.

Davidson On-line proporciona únicamente información científica y no debe usarse como una alternativa al consejo médico o nutricional.

Solicitamos que este artículo no sea citado en parte sino en su totalidad.

 

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